16 de Diciembre de 2017
el valor carne
Precio Indice Kg. Carne Novillo
56,833

Evolución de los Precios
al 14 de Diciembre de 2017
Precio índice Kg. Carne Novillo de la Semana Anterior:
56,917

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El primer intento de organizar la faena de vacunos para el abastecimiento de Buenos Aires podemos encontrarlo en 1872, cuando fueron inaugurados Los Corrales, también llamados el Nuevo Matadero del Sud.
Con el tiempo, el volumen y la complejidad de las operaciones fueron creciendo, generando la necesidad de desdoblar las operaciones. Apareció entonces el matarife, que se ocupaba de faenar los animales para el consumo y organizar los subproductos. Por otro lado surgió el Consignatario (no directo), que recibía el ganado de parte de los productores, lo entregaba a los matarifes y se encargaba de vender la carne, el cuero y los productos derivados. Los consignatarios reunían la hacienda en unos 40 corrales donde se la faenaba; luego se distribuía el producto por medio de carros.
En los días previos a la navidad de 1876 arribó a Buenos Aires el vapor Le Frigorifique, de bandera francesa, que había partido del puerto de Rouen con carga general y con una cámara frigorífica ideada por el ingeniero francés Charles Tellier, que contenía reses vacunas y ovinas a una temperatura apenas superior a un grado. Este invento revolucionario permitió el surgimiento de los frigoríficos en la década de 1880. El mercado respondió volviéndose aún más complejo y competitivo. (En reconocimiento a la labor de Tellier se estableció el 29 de junio, día del nacimiento del sabio, como el “Día de la Industria Frigorífica”.)
La incorporación efectiva al territorio nacional de las vastas regiones pampeanas y patagónicas permitió una notable ampliación de las actividades ganaderas, que a su vez se expandieron debido a las grandes inversiones británicas, norteamericanas y en menor medida argentinas, desarrolladas en la última década del siglo XIX. Estas inversiones fueron complementadas por la expansión de las líneas marítimas, compañías de seguros, bancos y casas consignatarias, dando lugar a la primera cadena agroindustrial exportadora de La Argentina.
Las inversiones y los progresos tecnológicos permitieron la expansión del stock vacuno y la aclimatación en el país de razas de origen europeo, que a su vez produjeron variedades locales de original valor; paralelamente, se refinó la explotación agrícola con la introducción de plantas forrajeras. Los campos fueron divididos con alambradas y se establecieron molinos y aguadas. Todos los avances mencionados redundaron en un aumento de la productividad que avanzó al compás del crecimiento de la economía mundial. El producto bruto per cápita en la Argentina creció, de la mano del crecimiento agroindustrial, aproximadamente un 4% anual entre 1875 y 1912.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) generó un fuerte aumento de la demanda internacional de carnes y de los precios, favoreciendo ampliamente al sector ganadero, que aumentó su stock de 26 millones de cabezas en 1913 a 37 millones en 1919. Sin embargo a partir de 1920 el crecimiento no pudo ser sostenido y los precios comenzaron a colapsar.
Comienza allí un período de oscilaciones entre momentos de gran demanda y óptima comercialización y momentos de importante disminución de la actividad, motivados en razones de política internacional, de política interna y sanitarias. Durante uno de esos períodos de crisis, entre 1970 y 1975, surgió, como una iniciativa creativa que permitía soslayar dificultades de comercialización para bien de todos los actores del sector, la figura del Consignatario Directo. La idea central fue agregar al tradicional Consignatario, que vendía el ganado en pie en los mercados de concentración o en los remates, un Consignatario Directo, que vendiera "directamente" la carne proveniente de la faena. El Consignatario Directo protegió al productor de la enorme inflación que por entonces había comenzado a asolar periódicamente al país, ya que introdujo el pago inmediato al productor, correlativo a la venta de la carne a abastecedores y minoristas; le brindó además todos los beneficios enumerados anteriormente y se convirtió de este modo en su aliado.

FUNDACIÓN
El Centro de Consignatarios Directos de Hacienda fue fundado el 10 de marzo de 1973 en su local social de la calle 25 de Mayo 460, en la Capital Federal de la República Argentina, donde constituyó su domicilio legal. Adoptó el carácter de asociación civil sin fines de lucro.
Sus socios fundadores fueron Alfredo R. Bonadeo (Presidente); Juan Francisco Sáenz Valiente (Vicepresidente); Cristián Pereyra Lucena (Secretario); Carlos F. González Quesnel (Tesorero); Fernando Viale (Vocal); Juan Luis Delfino (Vocal) y Roberto Bazterrica (Revisor de Cuentas).
Suscribieron sus firmas en el acta fundacional integrantes de las siguientes instituciones: Alfredo R. Bonadeo S.A.C.I.F.A.I y de M.; Mercado Ganadero S.A.C.I.F.A. y G.; Abasto y Haciendas S.C.A.; Fernando J. Balmaceda S.A.G.A.C.I.F.; Bazterrica y CIA. S.R.L.; Haciendas Argentinas S.A.C.I.A.; Durrieu, Vidal y Cía. S.R.L.; Venta Directa S.A.C.I.F.I.A.; Corporación Ganadera S.A.C.A. y F.; Ganados S.A.A.G. y Enrique Bazterrica S.A. Cada uno de los socios fundadores aportó un capital inicial de dos mil pesos.
Los Estatutos del Centro fueron aprobados por el Inspector General de Personas Jurídicas el 6 de diciembre de 1973, reconociéndosele el derecho de funcionar con el carácter de persona jurídica.

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